Cuando menos es más: simplificando una web compleja
Un cliente tenía 47 páginas de servicio. Después de analizar datos, redujimos a 8. Las conversiones aumentaron un 34%. Esta es la historia.
El problema inicial
La web había crecido orgánicamente durante años. Cada nuevo servicio, cada variación, cada caso especial tenía su propia página. El menú de navegación tenía tres niveles de profundidad.
El cliente estaba orgulloso de lo completa que era su oferta. Podías encontrar exactamente lo que necesitabas porque había una página para cada cosa.
Excepto que nadie encontraba nada.
Los datos que revelaron el problema
El analytics contaba una historia clara: el 87% del tráfico iba a solo 12 páginas. Las otras 35 páginas recibían visitas ocasionales, muchas menos de 10 al mes.
Pero más revelador era el comportamiento. Los usuarios que llegaban por búsqueda a páginas específicas de servicio rebotaban más que los que llegaban a páginas generales.
El embudo de conversión mostraba que la mayoría de conversiones venían de solo 3 páginas. Las otras 44 generaban tráfico pero no resultados.
El diagnóstico
Demasiadas opciones paralizaban la decisión. Un visitante que llegaba buscando ayuda con SEO encontraba: SEO técnico, SEO contenidos, SEO local, SEO ecommerce, auditoría SEO, consultoría SEO.
Las diferencias entre páginas eran mínimas. Mucho del contenido era repetido con variaciones menores.
La arquitectura de información no reflejaba cómo los clientes pensaban. Ellos tenían problemas, no categorías de servicio.
La solución
Consolidamos 47 páginas en 8. Cada página nueva representaba un problema que los clientes querían resolver, no una categoría de servicio que nosotros definíamos.
El contenido se hizo más sustancioso. En lugar de 47 páginas delgadas, 8 páginas completas que cubrían el tema en profundidad.
La navegación se simplificó radicalmente. Un nivel, ocho opciones, descripción clara de cada una.
Los resultados
Las conversiones aumentaron un 34% en el primer trimestre. Menos opciones significaba decisiones más fáciles.
El tiempo en sitio aumentó. Los usuarios encontraban lo que buscaban más rápido y exploraban más.
Las páginas nuevas posicionaron mejor que las antiguas. Contenido consolidado con más profundidad superó al contenido fragmentado.
Por qué funcionó
Menos carga cognitiva. No hay que procesar docenas de opciones para tomar una decisión.
Mejor contenido. Los recursos que antes se repartían en 47 páginas se concentraron en 8.
Alineación con el cliente. Las páginas reflejaban cómo los clientes pensaban sobre sus problemas, no cómo la empresa organizaba sus servicios.
La lección
Más no es mejor. Más completo puede significar más confuso. Más opciones puede significar más parálisis.
La simplicidad requiere trabajo. Es más fácil añadir una página nueva que decidir cuál eliminar. Simplificar exige entender qué es realmente esencial.
El cliente inicialmente resistió la idea de eliminar páginas. Sentía que perdía algo, que su oferta parecería más limitada.
Tres meses después, con un 34% más de conversiones, entendió que lo que había perdido era ruido. Lo que quedó era señal.
A veces el mejor trabajo es el que quita, no el que añade.