El coste de esperar la perfección
Mientras esperas a que todo esté perfecto, la competencia avanza. La perfección es enemiga del progreso, y el mercado no espera.
El proyecto que nunca se lanzó
Conocemos decenas de proyectos web que nunca vieron la luz. No porque fallaran, sino porque nunca se consideraron listos.
Siempre faltaba algo. Un ajuste más en el diseño. Una funcionalidad adicional. Una revisión más del copy. El lanzamiento se posponía semana tras semana, mes tras mes.
Mientras tanto, competidores con webs mediocres estaban captando clientes, aprendiendo del mercado, iterando.
El mito del momento perfecto
No existe. El mercado cambia constantemente. Lo que hoy parece el momento ideal, mañana puede no serlo.
Una web al 80% lanzada hoy vale más que una web al 100% lanzada en seis meses. Esos seis meses de feedback real, de datos de usuarios, de ajustes basados en comportamiento real, no se pueden recuperar.
Lo que se pierde esperando
Cada día sin lanzar es un día sin datos reales. Sin saber qué funciona y qué no. Sin descubrir los problemas que solo aparecen con usuarios reales.
Es también un día en que la competencia está aprendiendo y tú no. Un día en que potenciales clientes están eligiendo alternativas.
El perfeccionismo como excusa
A veces, esperar la perfección es miedo disfrazado de exigencia. Es más fácil seguir puliendo que exponerse al juicio del mercado.
Pero el mercado es el único juez que importa. La opinión de tu equipo, de tu jefe, de tu diseñador, es secundaria frente a cómo reaccionan los usuarios reales.
Qué sí vale la pena perfeccionar
Hay cosas que deben funcionar bien desde el primer día: la seguridad, la funcionalidad básica, que no haya errores que impidan usar el producto.
Pero los detalles visuales, las funcionalidades secundarias, el copy perfecto... todo eso puede mejorar sobre la marcha.
La iteración como estrategia
Las mejores webs no nacen perfectas. Evolucionan. Amazon en 1999 era feo e incómodo, pero funcionaba y aprendía.
Lanzar pronto permite iterar con información real. Cada iteración te acerca más a lo que los usuarios necesitan, no a lo que imaginas que necesitan.
Lanzar imperfecto no es fracasar. Es elegir aprender del mercado en lugar de adivinar.