Hacer menos cosas, hacerlas mejor
La productividad no es hacer más. Es hacer lo correcto, con la profundidad necesaria. La dispersión es el enemigo del trabajo que importa.
La trampa de estar ocupado
Responder emails constantemente. Saltar de reunión en reunión. Tener diez proyectos en marcha simultáneamente. Parece productivo. Rara vez lo es.
La ocupación da sensación de progreso pero no es lo mismo que avanzar. Puedes pasar el día entero trabajando sin hacer nada importante.
El coste del cambio de contexto
Cada vez que cambias de tarea, hay un coste. Tu cerebro necesita tiempo para cargar el contexto de la nueva tarea, recordar dónde estabas, retomar el hilo.
Estudios sugieren que puede tomar más de veinte minutos recuperar la concentración profunda después de una interrupción. Si tienes cinco interrupciones al día, has perdido casi dos horas solo en recuperación.
Profundidad vs amplitud
Un proyecto hecho con atención plena vale más que tres proyectos hechos a medias. Un cliente bien atendido vale más que tres clientes descuidados.
La profundidad genera calidad. La calidad genera resultados. Los resultados generan más oportunidades de calidad.
Cómo elegir qué hacer
No todo tiene la misma importancia. Parece obvio, pero actuamos como si todo fuera igualmente urgente.
Identifica las pocas cosas que generan la mayor parte del valor. Para la mayoría de negocios, el 20% de las actividades genera el 80% de los resultados.
El arte de decir no
Cada sí a algo es un no a otra cosa. Tu tiempo es finito. Tu atención es finita.
Decir no no es ser negativo. Es proteger tu capacidad de hacer bien lo que sí importa.
Aplicado al desarrollo web
Una web con tres páginas excelentes supera a una con veinte páginas mediocres.
Una funcionalidad bien pensada y ejecutada vale más que diez funcionalidades a medio hacer.
Un cliente al que dedicas atención real se convierte en embajador. Diez clientes atendidos con prisa se convierten en críticos.
El problema es cultural
Vivimos en una cultura que celebra la ocupación. Preguntar "¿cómo estás?" y responder "muy ocupado" se considera señal de éxito.
Cambiar esto requiere esfuerzo consciente. Redefinir qué significa ser productivo. Medir por resultados, no por actividad.
Menos reuniones. Menos proyectos simultáneos. Menos tareas en la lista. Más impacto en las pocas cosas que sí haces.