Rendimiento web: cada milisegundo cuenta
La velocidad de carga no es un detalle técnico. Afecta conversiones, posicionamiento y percepción de marca. Los milisegundos se traducen en dinero.
Los números que importan
Amazon calculó que cada 100ms de latencia adicional les costaba un 1% en ventas.
Google observó que pasar de 0.4 a 0.9 segundos de carga reducía el tráfico un 20%.
Estos son casos extremos con volúmenes enormes, pero la tendencia aplica a cualquier escala. Más lento significa menos engagement, más abandonos, peores resultados.
Por qué la velocidad importa tanto
La paciencia humana es limitada. En un mundo de gratificación instantánea, esperar se siente como fricción innecesaria.
La velocidad es señal de calidad. Una web rápida transmite competencia, inversión, cuidado. Una web lenta transmite abandono, recursos limitados, falta de atención.
Google lo usa como factor de ranking. No es el factor más importante, pero es uno más. Y a igualdad de otros factores, el más rápido gana.
Dónde se pierde el tiempo
Imágenes no optimizadas. El problema más común y más fácil de resolver. Formatos modernos, tamaños adecuados, lazy loading.
JavaScript excesivo. Cada librería añadida tiene un coste. Ese carousel con 200KB de JavaScript para algo que podría ser CSS.
Fuentes web mal cargadas. Flash de texto sin estilo mientras cargan las fuentes, o peor, texto invisible hasta que cargan.
Peticiones en cascada. Cargar algo que necesita cargar otra cosa que necesita cargar otra cosa. Cada salto añade latencia.
Servidor lento. Todo lo demás optimizado no sirve si el servidor tarda dos segundos en responder.
Métricas que medir
Largest Contentful Paint: cuánto tarda en verse el contenido principal. Debería ser menos de 2.5 segundos.
First Input Delay: cuánto tarda la página en responder a la primera interacción. Debería ser menos de 100ms.
Cumulative Layout Shift: cuánto se mueve el contenido mientras carga. Debería ser menos de 0.1.
Estas son las Core Web Vitals de Google, pero más allá del SEO, son indicadores razonables de experiencia de usuario.
El equilibrio necesario
La optimización tiene límites prácticos. Llega un punto donde mejorar un milisegundo más requiere esfuerzo desproporcionado.
El objetivo no es la perfección sino lo suficientemente bueno. Una web que carga en 2 segundos no necesita obsesionarse con llegar a 1.5 si el esfuerzo es enorme.
Prioriza las ganancias grandes primero. Optimizar imágenes puede reducir segundos. Micro-optimizaciones de JavaScript pueden reducir milisegundos.
El rendimiento web no es un problema técnico aislado. Es parte de la experiencia del usuario, del posicionamiento en buscadores, de la percepción de marca.
No hace falta ser obsesivo. Pero ignorarlo tiene consecuencias medibles en métricas que importan.
Cada milisegundo cuenta. Literal y figuradamente.