La simplicidad es trabajo duro
Hacer algo simple es mucho más difícil que hacerlo complicado. La simplicidad requiere claridad de pensamiento, disciplina y muchas iteraciones.
Es fácil complicar
Añadir es fácil. Otra opción en el menú, otro campo en el formulario, otra sección en la página. Cada adición parece pequeña, justificada, necesaria.
Nadie se levanta pensando en complicar las cosas. Simplemente pasa. Una decisión a la vez, una excepción a la vez, un caso especial a la vez.
Por qué simple es difícil
Simplificar requiere decidir qué sobra. Y decidir qué sobra requiere entender qué es realmente esencial.
Eso exige claridad de pensamiento que no siempre tenemos. Es más fácil incluir todo "por si acaso" que defender por qué algo específico debe quedar fuera.
También requiere decir no. A stakeholders que quieren su funcionalidad. A usuarios que piden opciones. A nosotros mismos cuando queremos demostrar capacidad técnica.
El coste de la complejidad
Cada opción adicional es una decisión que el usuario debe tomar. Cada funcionalidad extra es código que mantener. Cada caso especial es una rama de testing.
La complejidad escala de forma no lineal. Diez opciones no son dos veces más complejas que cinco. Son exponencialmente más complejas.
Cómo reconocer la complejidad innecesaria
Si necesitas un manual para explicar algo básico, es demasiado complejo.
Si los usuarios preguntan constantemente dónde está algo, la estructura no es clara.
Si hay funcionalidades que nadie usa, sobran.
El proceso de simplificar
No es quitar cosas al azar. Es entender profundamente qué problema resuelves y eliminar todo lo que no contribuye a esa solución.
A veces significa repensar desde cero. La simplificación real no siempre se logra podando, a veces requiere replantear la estructura completa.
Un ejemplo práctico
Un formulario de contacto con 12 campos. Cada campo tiene su razón de ser, cada uno fue añadido por alguien con buenas intenciones.
Pero cuando analizas qué información realmente necesitas para responder, son tres campos: nombre, email, mensaje. El resto se puede preguntar después, si hace falta.
Ese formulario de 12 campos tiene un 15% de completación. El de 3 campos tiene un 67%. La simplicidad no es solo estética, es funcional.
Lo simple funciona mejor porque respeta el tiempo y la atención del usuario. Y eso no se consigue sin esfuerzo deliberado.