Una startup, tres pivotes, una web
El modelo de negocio cambió tres veces en dos años. La web evolucionó con cada pivote sin reconstruirse desde cero. Así lo hicimos.
El contexto
Una startup de tecnología educativa. Financiación seed, equipo de ocho personas, mucha ambición y mucha incertidumbre sobre qué exactamente iban a vender.
Sabíamos desde el principio que el modelo cambiaría. No sabíamos cuántas veces ni en qué dirección.
La decisión arquitectónica
Podríamos haber construido una web rápida y barata para el modelo inicial, sabiendo que la tiraríamos.
En lugar de eso, construimos una base flexible. Componentes modulares, contenido separado de la estructura, sistema de diseño que permitía cambios visuales sin reconstruir.
Costó más inicialmente. Se pagó con creces después.
Modelo 1: B2C plataforma de cursos
El primer modelo era vender cursos directamente a estudiantes. La web tenía catálogo de cursos, páginas de venta, checkout, área de usuario.
Duró ocho meses. El mercado B2C era más caro de adquirir de lo esperado. Las métricas no cerraban.
El primer pivote: B2B para empresas
Cambio radical de audiencia. De estudiantes individuales a responsables de formación en empresas medianas.
La web necesitaba nuevo mensaje, nuevas páginas, nuevo flujo. Pero los componentes existían. No había que rediseñar el sistema de botones, los layouts de página, la estructura técnica.
Tiempo de implementación del pivote web: tres semanas. Un rediseño desde cero habría sido tres meses mínimo.
Modelo 2: plataforma white-label
El segundo modelo funcionaba mejor. Pero después de un año, surgió una oportunidad: en lugar de vender formación, vender la plataforma para que otros la ofrecieran con su marca.
Otro cambio radical. Ahora vendíamos tecnología, no contenido educativo.
El segundo pivote
Nueva propuesta de valor, nuevos argumentos de venta, nuevos casos de uso. Pero de nuevo, los componentes estaban ahí.
Creamos nuevas páginas reutilizando el 70% de los elementos existentes. El diseño visual evolucionó pero no se reconstruyó.
Tiempo de implementación: cuatro semanas.
Modelo 3: SaaS especializado
El modelo white-label encontró un nicho específico donde funcionaba especialmente bien. El tercer pivote fue especializarse.
La web se simplificó. Menos páginas, mensaje más enfocado, propuesta más clara.
Lo que permitió la flexibilidad
Separación de contenido y presentación. El texto podía cambiar sin tocar código. Las páginas nuevas se creaban combinando componentes.
Sistema de diseño coherente. Los estilos estaban centralizados. Un cambio de color se propagaba a todo el sitio.
Arquitectura por componentes. Cada bloque era independiente. Podías reorganizar páginas como piezas de Lego.
El coste de no hacerlo así
Conocemos startups que reconstruyeron su web en cada pivote. Cada vez dos o tres meses de desarrollo. Cada vez deuda técnica acumulada. Cada vez conocimiento perdido.
A la tercera iteración, la web era un Frankenstein inmantenible. Cualquier cambio era arriesgado.
La inversión que vale la pena
Construir para la flexibilidad cuesta más inicialmente. Pero si sabes que las cosas van a cambiar, y en una startup siempre van a cambiar, es la inversión correcta.
No sabes hacia dónde pivotarás. Pero puedes construir para pivotar en cualquier dirección.